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La medicina holística se ha estado haciendo un hueco cada vez más notorio como tratamiento alternativo (que no único) para la salud, yendo un poco más allá de los síntomas, de la dolencia, suponiendo una forma de comprender no solo la enfermedad sino su curación.

No estamos hablando de términos nuevos, modas o algo que cualquiera se haya inventado: la medicina holística es el término moderno para una forma muy antigua de entender la salud como un todo, la del cuerpo y la del interior, la del alma. Vamos a exponeros en diez cosas que tienes que saber todo lo que puede hacer por ti, lo que es y lo que no es. ¿Empezamos?

1. No es una religión.

En algunos foros o redes sociales se habla de sectarismo, se habla de exclusividad o de integrismo en torno a la medicina holística. No es una religión: es medicina. Y es muy antigua, puesto que proviene de la sabiduría acumulada por los años en distintas escuelas de aprendizaje sobre sanación, sobre cuerpo y espíritu.

2. No tiene efectos secundarios relevantes.

Todo en exceso es malo. La carencia también lo es. La medicina holística o integrativa utiliza remedios tradicionales probados y con muchos efectos beneficiosos y un profesional de esta rama se asegurará de que no sea contraindicado con las condiciones del paciente. Tenemos el mismo cuidado que cualquier profesional responsable de la rama sanitaria.

3. No es excluyente.

De hecho es complementaria. En ningún momento un terapeuta holístico o integrativo te dirá que dejes un tratamiento o que no vayas a tu centro de salud. Te animará a que complementes tu tratamiento y a observar tu dolencia desde una perspectiva mucho más amplia que tiene que ver contigo, con tu vida, tus costumbres y muchos factores más que a veces la medicina actual deja un poco de lado y que a nosotros nos interesa: tu dimensión personal.

4. Ayuda a tomar consciencia del propio cuerpo.

A veces solo nos acordamos del cuerpo cuando nos duele algo. La medicina holística (y aunque se suele acudir a ella a veces, de primeras, cuando eso ocurre) ayuda a tomar consciencia del cuerpo, a cuidarlo, a ser capaces de pensar y moderar nuestros propios procesos para mejorar nuestro estado.

5. No es milagrosa.

Es una forma de trabajar con el cuerpo, es una forma de conocerse a través de los procesos, en la salud y en la enfermedad y de conocer que todo lo que nos ocurre tiene un por qué y que podemos mediar en esos procesos propios para mejorar nuestro estado. No somos una acumulación de órganos y dolencias: somos personas con una dimensión múltiple, la orgánica y la espiritual. Y una está siempre ligada a la otra.

6. No se centran en la dolencia únicamente.

Lo holístico contempla el todo, esa dimensión completa de cuerpo y mente, de bienestar, espiritualidad de cada persona y la forma en la que todo nos afecta. Por ello un especialista en lo holístico ayudará al paciente a encontrar no solo una forma de paliar el malestar del paciente sino también de su estado anímico y espiritual que le ayude a estar mejor “sintonizado” consigo mismo para que la curación no sea solo física.

7. Salud frente a enfermedad.

Con esto nos referimos a que la medicina holística se centra no solo en la curación sino en mantenernos sanos, muchas veces mediante prácticas, buenos hábitos y siempre con un responsable debidamente facultado que nos indique cuáles son las mejores opciones en cada caso: no hay dos cuerpos iguales.

 Estas son algunas de las cosas que debemos saber cuando vamos a pensar en acudir a un especialista de la medicina holística.

En este caso la Doctora Alférez no solo tiene experiencia como médico titulada sino que también comprende el mundo de lo holístico como una forma más integradora de cuidar de la salud, tanto cuando la hay como cuando estamos inmersos en algún tipo de dolencia, puntual o crónica.

Si tienes cualquier duda o consulta, estaremos más que encantadas de ayudarte.