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BIENVENID@ A ESTE ESPACIO

Soy médico por pura vocación. Disfruté estudiando durante mis años universitarios, aunque el camino no fue fácil. Elegí la especialidad de Nefrología porque creo que la fisiología renal es un ejemplo magnífico de la conexión de “la parte con el todo”. Mi deambular profesional como nefróloga ha transcurrido en los dos grandes hospitales públicos de Málaga, tierra que ya considero como propia, aunque mi ciudad de origen es Córdoba.

Soy mujer, hija, hermana, amiga, compañera de vida, madre y médica de vocación.

Más de 20 años de especialista hospitalaria dan para mucho, sobre todo, para observar, que, pese a estar en el siglo XXI y disponer de muchos adelantos tecnológicos y terapéuticos, aún hay una asignatura pendiente en la medicina occidental, la mirada integral del paciente. No somos un hígado andante ni un riñón problemático, ni nos deprimidos por ser débiles. No hay dos pacientes iguales aunque el diagnóstico sea el mismo.

Mi curiosidad por conocer la visión de otras medicinas me hizo interesarme por la Medicina Tradicional China y más concretamente por la acupuntura y por la alimentación energética. Un acercamiento que me abrió una puerta para mí decisiva. Por primera vez encontré que los cuerpos físico, emocional y energético estaban unidos, como lo están los hilos que forman parte de un tejido. Me maravilló y decidí formarme.

El camino no fue fácil, aparecieron muchas contradicciones en mí, la medicina que yo había aprendido y practicaba era muy diferente. Sentía que tenía que “vaciar” para “dejar sitio a lo nuevo” y por otro lado no podía olvidar lo recorrido, aprendido, vivido…. En ese momento vital, poderoso como el solo, la vida me dio la oportunidad de ser madre. Claramente estaba gestando un cambio profesional y ahora además una hija.

Decidí que tocaba parar, hacer nido, dedicarme a la crianza de mi hija y seguir ese llamado que había aparecido en mí. Dejé el hospital. Tenía que proseguir con mi búsqueda.

Casi a la vez y casi por casualidad, o no, apareció en mi vida la posibilidad de hacer una formación en terapia Gestalt con Alejandro Spangember. Alejandro es un hombre muy especial. Psicólogo uruguayo que bebió de la fuente de la línea de Gestalt creada por Laura Perls en EEUU, la ex mujer de Fritz Perls, que fue el padre de la escuela de Gestalt europea. Fue curioso porque no tenía muy claro en qué consistía, pero sí sentí un fuerte llamado en hacer esa formación que proponía este hombre, venido de la otra punta del mundo, de largo recorrido académico y asistencial y que además era un profundo conocedor de la tradición de los indios nativos de América.

Lo que iba a ser un curso intensivo de unas semanas de no sé muy bien qué, se convirtió en casi 4 años de viaje hacia lo más profundo de mi interior. Me permitió conocerme mejor y entender otra manera de relacionarme tanto personal como profesionalmente y poder acompañar mejor a las personas que llegaban a mí.

Luego llegaron las flores de Bach con toda su medicina: poderosa, sutil, armónica, removedora…

El tiempo pasa rápido. Tenía que encontrar la manera de unir lo caminado, lo aprendido, lo experienciado y de ponerlo al servicio. Integrar con orden y sentido. De ahí surgió el proyecto de la consulta privada de Medicina Integrativa y después de unos años dedicándome exclusivamente a ejercicio privado, nuevamente se encendió en mí la necesidad de volver al sistema público de salud, volver al «punto de partida» siendo la que soy a día de hoy y retomando mi trabajo como nefróloga. Soy consciente de que el sistema es una maquinaria compleja, oxidada y difícil de cambiar. No es mi intención ser abanderada de nada, mi propósito es ser auténtica, sincera, humana y profesional.

Los pacientes me comentan que hay algo diferente en mí que no encuentran en el resto de profesionales. Creo que ese es el camino.