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Adaptar nuestra alimentación a la estación en la que estamos puede parecer algo pasado de moda en los tiempos que corren cuando podemos conseguir prácticamente cualquier alimento en cualquier época del año.

Pero eso que nos facilita la sociedad de consumo en la que vivimos, puede ser un arma de doble filo.

Nuestro cuerpo físico y energético no tiene las mismas necesidades en los calurosos meses de verano que ahora, entrado el otoño, de hecho necesita alimentos de energía más templada para poder seguir funcionando óptimamente.

La sensación de frío interno, la hinchazón abdominal, o el no tener suficiente energía, tanto física como mental, muchas veces corresponde a unos hábitos alimenticios no bien adaptados.

La Medicina China a través de la Nutrición Energética conoce muy bien estas claves, sencillas y muy efectivas.

Aunque lo ideal es personalizar las indicaciones , ciertas recomendaciones generales son igualmente útiles:

  • Aumentar el consumo de caldos y cremas.
  • Disminuir la ingesta de fruta y vegetales crudos, sobre todo a partir del mediodía.
  • Evitar bebidas frías
  • Terminar las comidas con una infusión.
  • Recibir el otoño con energía es posible.